¿Vives tu vida pidiendo permiso?


Tomar el poder de tu vida significa que puedas dejar de actuar como inquilino y te transformes en dueño. Los inquilinos siempre le echan la culpa al dueño, buscan que otro se haga cargo de los arreglos; el dueño decide, repara, decora y pinta sin consultar a los demás, sin escuchar lo que las demás personas opinan, y si escucha opiniones decide con cuál quedarse. ¿Vives tu vida pidiendo permiso? ¿Esperas continuamente la aprobación de los demás? Si vives así, no eres el dueño, te comportas como inquilino; entonces, no estás tomando el poder.

Cuando comencé a dedicarme a dar cursos, las personas que me rodeaban no entendían a qué me dedicaba y nunca pedí sus opiniones. Un día una prima muy querida me dijo: “Andrea, ¿por qué no te buscas un trabajo?”. Y yo le contesté: “Ya tengo trabajo”. Pasó el tiempo y un día me felicitó por mis logros, por lo bien que me iba. Sé que ella hizo con amor su comentario, pensando en mi bien, pero si yo la hubiera escuchado no estaría escribiendo este libro.

Yo actué como dueña. A las únicas a las que consulté fue a mis hijas, porque soy responsable de ellas. Ser dueño pone en tus manos la responsabilidad de hacer de tu vida algo hermoso. A veces pienso que la divinidad nos dio una vida y nos dijo: “Confío en que harás con ella algo que valga la pena; eres libre de elegir qué quieres hacer con ella, tú decides”. Sé que hay vidas rodeadas de mejores condiciones que otras y algunas con más posibilidades que otras, pero lo bueno es tener el poder de elegir qué hacer de tu vida allí donde vivas, y eso es tomar el poder. Tú puedes transformarte en el dueño de tu vida, es posible para tí realizar los cambios necesarios hasta que día puedas  decir: “Lo logré”. Yo hice de mi vida algo hermoso, una vida que vale la pena ser vivida.

Andrea Bruno

Coach

Comparte éste contenido

Suscribite y recibe de regalo "Atrae tus sueños" y boletines semanales